GPS SPA: Misericordia que hemos recibido y debemos mostrar
Lee:
Santiago 2:5-9 Santiago les recuerda que Dios no mira a las personas de la misma manera que nosotros. Dios ha escogido a muchos que son pobres ante los ojos del
mundo para ser ricos en fe y herederos de su Reino. Pero estas personas estaban haciendo lo contrario: Honraban al rico, pero humillaban al pobre. Daban importancia al dinero y olvidaban que todos tienen el mismo valor delante de Dios. Santiago 2:5-9 nos enseña que no podemos decir que amamos a Dios mientras tratamos a las personas según su dinero, apariencia, posición o importancia.
Observa:
Leamos Santiago 2:10-13
¿Qué dice Santiago que sucede cuando una persona cumple toda la ley, pero falla en un solo punto?
¿Qué dos mandamientos menciona Santiago en el versículo 11?
¿Qué palabras usa Santiago para describir cómo debemos hablar y cómo debemos actuar?
¿Ante qué ley dice Santiago que seremos juzgados?
Descubre:
Santiago 2:10-13 nos lleva a un enfoque más profundo: todos hemos pecado y todos necesitamos la misericordia de Dios. No podemos medir nuestro pecado comparándolo con el de otra persona para sentirnos mejores o más justos.
Preguntas para reflexionar:
¿Por qué tendemos a comparar nuestros pecados con los de otras personas?
¿Qué nos hace pensar: “Yo no soy tan malo como esa persona”?
¿Qué nos enseña Santiago 2:10 sobre el pecado y nuestra necesidad de misericordia?
Si todos hemos fallado, ¿qué debería cambiar en la manera en que vemos a los demás?
¿Cuál es la diferencia entre conocer lo que dice la Biblia y realmente vivirlo?
¿Qué es misericordia?
Misericordia es ver la necesidad o el sufrimiento de otra persona, tener compasión y responder con amor, ayuda y bondad, aun cuando esa persona no pueda devolvernos nada y aunque no pensemos que lo merece. La misericordia que mostramos a otros comienza con la misericordia que nosotros mismos hemos recibido de Dios. Somos misericordiosos porque primero hemos recibido misericordia. Si todos hemos pecado y todos necesitamos la misericordia de Dios, ¿cómo debería eso cambiar la manera en que tratamos a las personas que han fallado?
Ahora leamos una historia muy poderosa: Lucas 10:25-37. Para entender completamente la fuerza de esta historia, necesitamos conocer un poco del contexto. Los judíos y los samaritanos tenían una relación profundamente conflictiva. Existían diferencias relacionadas con su historia, religión, lugar de adoración, tradiciones, identidad nacional y heridas del pasado. Los judíos consideraban que los samaritanos tenían una forma incorrecta de practicar la fe y los veían como un grupo diferente, inferior y separado. Por eso, cuando Jesús hizo que un samaritano fuera el héroe de la historia, sus oyentes probablemente quedaron sorprendidos. Jesús no solamente estaba diciendo: “Ayuda a las personas necesitadas.” Estaba enseñando algo mucho más profundo. ¿Qué mas estaba tratando de enseñar Jesús con esta historia y esos personajes? (piensa en Santiago 2:5-9).
Santiago nos recuerda que todos necesitamos misericordia, y Jesús nos enseña que esa misericordia no debe quedarse solamente en nuestro corazón: debe verse en la manera en que tratamos a los demás.
Vivelo:
¿Cómo cambia nuestra manera de ayudar cuando sabemos que la persona no puede darnos nada a cambio o incluso cuando sentimos que no se lo merece?
¿Cómo podemos mostrar misericordia a una persona sin justificar o aprobar lo que hizo?
¿Quiénes podrían representar a nuestros “samaritanos” hoy?
Si alguien observara solamente cómo tratamos a las personas, sin escuchar nuestras oraciones, canciones o predicaciones, ¿qué aprendería acerca de nuestra relación con Dios?
¿Estoy mostrando a los demás la misma misericordia que yo he recibido de Dios?
¿Hay alguna persona a quien Dios me está llamando a mostrar más misericordia? por que?
¿Qué puedo hacer concretamente para demostrarlo?
VERDAD PARA RECORDAR!!
Dios no hace favoritismos, y nosotros tampoco debemos hacerlos.
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