INICIANDO UNA NUEVA ESTACION


Las diversas estaciones y épocas juegan un papel importante en la vida de las personas, de allí la necesidad de tomar en cuenta tres aspectos fundamentales en el momento, tanto de terminar como de iniciar una de ellas (año). Esto nos permitirá estar listos y preparados a fin de no ser victimas de las circunstancias.


PRIMER ASPECTO: Regresar al diseño original utilizando el “vehículo” que nos fue entregado al “nacer de nuevo” esto es: LA FE. Pues solamente con ella es que podremos hacerle frente a todo lo que se nos presente en nuestro caminar

Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.

1 Juan 5:4


SEGUNDO ASPECTO: Desechar las obras del viejo hombre poniendo un punto final a aquellas obras de la carne que han obrado en nosotros hasta ahora (ira, celos, contiendas, mentiras, envidias, murmuraciones, etc.) con el propósito de recuperar todo lo que fortalece a nuestro hombre interior (palabra de Dios, vida de adoración, comunión, servicio, etc.)


TERCER ASPECTO: Instaurar una nueva cultura en nuestra vida, familia, trabajo, etc. con verdades del Reino de Dios que nos introduzcan a otra forma de vivir (creencias y costumbres) tales como: confesión de pecados, transparencia, levantar altares de adoración en casa y barrio etc.


Unámonos en este proceso que empieza en nosotros y automáticamente se extiende a nuestro entorno (familia, iglesia, comunidad etc.) Solo así podremos hablar de que somos discípulos de Cristo con la cultura del Reino de Dios aquí en la Tierra.


Leamos Mateo 5:14-16 “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.”


No es suficiente con contentarnos y alegrarnos porque hemos sido trasladados de las tinieblas a la luz y por que nuestros pecados han sido perdonados. Es tiempo de responder al llamado de Dios y asumir nuestras responsabilidades que como hijos suyos tenemos. JESUCRISTO nos libró de toda esclavitud y muerte para que seamos portadores de su vida y libertad adonde quiera que vayamos.