ACTUANDO DE LA MANERA CORRECTA


Leamos 1 Samuel 30:1-2

“Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino.”


Analicemos brevemente este pasaje:


· ATENCIÓN – DISTRACCIÓN


David y sus hombres habían estado enfocados en cosas diferentes y mientras ellos estaban ocupados en eso, su propia ciudad estaba desprotegida, por tanto, unos “oportunistas” aprovecharon el momento para robar y destruir. Estos ladrones tomaron todo, inclusive lo mas preciado, sus familias. En esta oportunidad David estaba siendo victima de algo que el se permitió, ya que durante los años que vivió entre los Filisteos, robaba ciudades, las arruinaba, e incluso matando a sus habitantes. (1Samuel 27:8-11). Esos actos dieron paso a todo lo que sucedió, mas, sin embargo, la misericordia de Dios se manifestó y nadie de su pueblo o familia fueron asesinados. Las consecuencias fueron pérdida de bienes, destrucción y esclavitud familiar.

Esta historia me hace reflexionar a cerca de nuestra época actual. Pues al mirar alrededor puedo ver que situaciones similares a estas, muchas veces tenemos que enfrentar en nuestras vidas, hogares, ministerios, etc. y el enemigo aprovecha la oportunidad cuando, por motivos diferentes al propósito, descuidamos nuestra responsabilidad con nuestras familias, ciudad, etc. Los actos de injusticia cometidos otorgan derechos legales a nuestros enemigos y sin darnos cuenta abrimos las puertas para que inclusive nuestras generaciones sufran todo tipo de esclavitud (dinero, adicciones, trabajo, etc.)


Leamos v. 3-6

“Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas. Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.”


· REACCIÓN – ACCIÓN


Leamos los versos 7 y 8 “Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. 8 Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos.”


Cada uno “reaccionó” de la manera que pudo, o mejor dicho, de acuerdo con lo que había en sus corazones. Los hombres de David lo hicieron con dolor, ira, venganza, sin darse cuenta de que el dolor puede ser un mal consejero, mientras que David, compungido de corazón, habiendo sufrido no solamente perdidas materiales, familiares sino aun la lealtad de sus “amigos”, de aquellos quienes, despreciados por la so