¿POSIBLE O IMPOSIBLE?

Viviendo en la época en la que nos ha tocado vivir, parecería imposible hacer caso a los consejos dados por el apóstol Pablo.


Leamos Filipenses 4:6-7 “Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”RV95


"No estés angustiado (no te preocupes por nada)"."No te angusties", nos aconseja la palabra, pero cada cual reacciona de diferente manera a las luchas y adversidades que nos presenta la vida. Unos a veces estamos bajo tanta presión o estrés, ya sea debido a luchas mentales, emocionales, físicas y/o espirituales, que esta afirmación nos es difícil de entender y soportar; por tanto, se nos hace fácil querer renunciar y ansiar que todo acabe. Hay otros en cambio, que han llegado a pensar que vivir bajo presión es lo normal y terminan siendo victimas de crisis emocionales e incluso, de enfermedades físicas. En cambio, otros buscando alivio, recurren a elementos externos que prometen ayudarlos, tales como medicinas, trabajo, pasatiempos, relaciones equivocadas, soledad, etc. Todo esto solo para poder descansar o al menos experimentar un poco de paz en medio de la “batalla”, pero lastimosamente, en poco tiempo, se dan cuenta que todo fue momentáneo y terminan más angustiados y con más problemas encima.


Es por eso que el apóstol Pablo, quien experimentó extrema presión, fue capaz de superar sus preocupaciones y ansiedad.


¿Cómo lo hizo? Siguiendo el siguiente procedimiento:


“Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios.”

  • Separó un tiempo para entrar en la “oficina” de Dios, donde el “consejero oficial”, Espíritu Santo, estaba dispuesto a atenderlo y escucharlo.


“…en toda oración..”

  • Es decir, fue una conversación con Dios ya que orar es igual que conversar.


“…y ruego…”

  • Estando allí, abrió su corazón ante El y le contó, no solo acerca de todas las cosas, personas y lugares que lo angustiaban, sino también sus frustraciones, luchas y peticiones derivadas de ellas.

  • Permitió que su consejero, Espíritu Santo, lo oiga, seque sus lágrimas, ponga bálsamo, cure y vende sus heridas y le de la revelación, además de confirmar el diseño, las promesas y los planes de Dios que son mayores a sus problemas.


“…con acción de gracias.”