LISTOS PARA LA BATALLA

Pablo al final de su carta a los Efesios añade:

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en su fuerza poderosa”

Esto nos habla de una vida en dependencia total a Dios y a sus planes.

Luego nos entrega la fórmula, dada por Dios, para permanecer en esa fuerza poderosa.

11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo,

La razón es simple:

12 porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Dicho en otras palabras, nuestra lucha no es física, sino netamente espiritual, por tanto, las armas, ya sea de defensa como de ataque, deben ser a este nivel, es decir espiritual. De allí la invitación del Apóstol Pablo de TOMAR TODA la armadura de Dios.

“13 Por tanto, TOMAD TODA la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, vestidos con la coraza de justicia 15 y calzados los pies con el celo por anunciar el evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”

Pero ¿Cómo usar, tomar esta armadura? o ¿Cómo activarla?

18 “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, 20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

Entonces ¿Cómo debemos usar la armadura?

Orando todo el tiempo con todo tipo de oración y con un estilo de petición suplicando (referencia tiempo).

En el Espíritu pues El es el único que conoce los diseños, nos guía y esta en nosotros.

Velando es decir vigilando o en otras palabras, estando siempre atentos, de guardia; a fin de poder actuar con prontitud cuando se lo requiera.

Perseverando, esta postura de guardia debe ser permanentemente, constante y sin desmayar o desanimarse; esto es permanecer, mantenerse pase lo que pase.