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“SI SE PUEDE” DE DISCÍPULOS A SIERVOS

Como podemos observar, la mayoría de las personas cristianas se encuentran en la fase de creyentes a discípulos, es decir, están “aprendiendo a morir”. Sin embargo, ese no es el fin del camino, pues los discípulos a quienes Cristo llamó nos muestran un desafío mejor y mayor. Para ello leamos los siguientes pasajes y descubramos como se consideraban a ellos mismos en su vida diaria:

Romanos 1 “Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol (enviado), apartado para el evangelio de Dios, …”

Filipenses 1 “Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús:”

Tito 1 “Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios …”

Filemón 1 “Pablo, prisionero de Cristo Jesús, y el hermano Timoteo: …”

Santiago 1 “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo: …”

1 Pedro 1 “Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han recibido una fe como la nuestra, mediante la justicia de nuestro Dios y Salvador, Jesucristo:”

Judas 1 “Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesucristo:”

Apocalipsis 1 “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la dio a conocer, enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.”

2 Pedro 2:19 “..., pues uno es esclavo de aquello que le ha vencido.”

VER:

¿Cuál es la palabra que más se repite en los versículos citados?

¿Cuáles son las palabras que usan los discípulos para describirse a ellos mismos?

JUZGAR:

¿Qué viene a tu mente cuando lees esta clase de saludos?

¿Cómo sabemos que somos esclavos de algo o alguien?

¿Qué implica la libertad?

¿Podemos escoger a nuestros amos?

¿Cuáles son las opciones que podemos elegir en cuanto a ello?

¿Cómo saber que tú eres tu propio amo? Explica

ACTUAR:

¿En tu vida diaria a quién o a qué sometes tu voluntad? Y ¿Cómo reconoces que es así?

¿Recuerdas algún momento o circunstancia al que sometiste tu voluntad a alguien o algo en particular?

¿Te gusta que alguien te obedezca al pie de la letra?

¿Qué sientes cuando eso no sucede?

Conclusión: Por tanto, el ser esclavo de algo o alguien es pertenecer completamente a un amo. De nosotros depende si queremos que sea Cristo nuestro Señor y “dueño” o elegir a otro, por ejemplo: nuestra carne, bienes, deseos, finanzas, hábitos, etc. Recordemos, Cristo fue quien compró y pagó un alto precio por nuestra libertad; de allí que es nuestra la decisión el escoger al amo bajo el cual queremos rendir nuestras vidas. “Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.”

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