¿QUÉ TIPO DE “LUZ” HAY EN TI?

Cuando confesaste con tu boca que Jesús es el Señor y creíste en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, todo tu ser entró en un período de transformación y por fe fuiste salvado, rescatado de un mundo de tinieblas y obscuridad y trasladado al reino de la luz. En pocas palabras, en ti, por medio de la fe se produjo un “nuevo nacimiento”, un cambio de naturaleza, pues fuiste injertado en el “árbol de la Vida, la “familia de Dios”; y de esta manera SU justicia pasó a ser la tuya. Más sin embargo, no todas las áreas de tu vida lo demuestran. Es por eso que la Biblia nos hace la siguiente aclaración:


Leamos Lucas 11: 34-36 “La lámpara de tu cuerpo es tu ojo; cuando tu ojo está sano, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando está malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad. Mira, pues, que la luz que en ti hay no sea oscuridad. Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, sin tener parte alguna en tinieblas, estará totalmente iluminado como cuando la lámpara te alumbra con sus rayos.”


Mateo 6: 22 “La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz.”

Como podemos ver, el problema aparece cuando nuestro “ojo” catalizador de justicia se “enferma”, lastima o arruina. Pues cuando eso sucede empezamos a “ver”, “interpretar” todo distorcionadamente. Todo lo juzgamos de acuerdo a nuestras experiencias, gustos e intereses y no de acuerdo a la justicia de Dios.


Proverbios 16:25 “Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final es camino de muerte.”


Isaías 5:20-21 “¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!…”


Apocalipsis 3:17 “Porque dices: Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad; y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo”.


Recordemos que “justicia”, es pensar y actuar de acuerdo a la ley de Dios. Por tanto, “caminar en justicia” significa obedecer los principios y mandatos de El.


“Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo” (1 Juan 3:7).

“Todo el que hace justicia es nacido de Él (de Dios)” (1 Juan 2:29).

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