LA UNIÓN DE LOS CIELOS Y LA TIERRA

Salmo 124:8

Nuestro socorro está en el nombre del SEÑOR, que hizo LOS CIELOS Y LA TIERRA.


Dios es el creador de todo cuanto existe, tanto del plano natural como del espiritual. Y en sus inicios ambas realidades convivían en unidad, es decir no había nada que dividiera los cielos de la tierra. Era en esas circunstancias que Adán y Eva estaban en el Huerto del Edén, nada los separaba de Dios, compartían con El e incluso su voz escuchaban cuando al atardecer se paseaba por el paraíso (Génesis 3:8). Esto nos indica que ellos podían ver con sus ojos naturales no solo lo que físicamente les rodeaba, sino incluso también veían el mundo espiritual. Es a este nivel que Dios quiere que vivamos. Para eso El envió a Jesucristo. En El se reunieron todas las cosas. Es en El que se unen cielo y tierra. Es El elemento clave, el eslabón de la cadena. Es a este el nivel de revelación que Dios nos da la oportunidad de experimentarlo.

Jesucristo es eterno por tanto, la esencia profunda de lo profético, es que el sea revelado, que lo podamos ver de la manera como El se manifiesta en los cielos. Pero para que esto suceda, es decir todo aquel que quiera ver la dimensión espiritual debe estar dispuesto a dejar a tras toda estructura humana y entrar en el mover de su espíritu. Solo así es que serán visibles los lugares celestiales y podremos vernos sentados y gobernando juntamente con Cristo.

Dicho en otras palabras, es la revelación de Cristo como profeta y apóstol que trae el cumplimento de todas las cosas. En El se reúnen todas las cosas que Dios ha hablado. El desde los cielos esta levantando esa revelación en la tierra en cada espíritu dispuesto, provocando que los entendidos de ello a su vez vuelquen su interés por “las cosas de arriba” y están buscando, anhelando, soltando el poder para hacer descender los cielos, bajando los diseños celestiales en medio de una comunión intima con el Padre, provocando con esto que el cielo y la tierra se unan y con ello el segundo cielo, que se encuentra en medio de ambos sea aplastado por causa de esta revelación que une cielos y tierra.


Efesios 1:9-10

Nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito (consentimiento) que se propuso en Él, 10 con miras a una buena administración en el[a]cumplimiento de los tiempos, es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra. En Él

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