¿CON QUÉ ACTITUD NOS MOVEMOS?

Para saberlo, primero descubramos que significa la palabra ACTITUD.

Actitud es:

1. Manera de estar alguien dispuesto a comportarse u obrar.

Ejemplo: "Tu tienes una buena actitud"

2. Postura del cuerpo que revela un estado de ánimo.

Sinónimos : postura, posición, disposición, proceder, gesto

La actitud revela lo que valoramos y creemos. Es la postura que tomamos en función de lo que pensamos, hablamos, sentimos, obramos, frente a diversos estímulos: situaciones, momentos, lugares y personas. De hecho, la actitud del hombre es el reflejo de lo que hay en su corazón. En pocas palabras, es la predisposición que tenemos las personas para reaccionar de una manera determinada para con Dios, nosotros mismos y la gente en general.

TIPOS DE ACTITUDES:

Dependiendo de la fuente donde estás, se originan las actitudes; pueden ser positivas (luz) y negativas (tiniebla):

ACTITUDES POSITIVAS ACTITUDES NEGATIVAS

· Bondad · Maldad

· Amor · Egoísmo

· Paciencia · Ansiedad

· Misericordia · Crueldad

· Justicia · Injusticia

· Obediencia · Desobediencia

· Servicio · Arrogancia

· Humildad · Orgullo

· Gozo · Amargura

· Generosidad · Egoísmo

· Paz · Agresividad

· Fe · Incredulidad

Es por eso que el apóstol Pablo nos aconseja lo siguiente en el libro escrito a los Filipenses:


"Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo.…" (NVI) (Filipenses 1:27).


"….Ya sea que vaya a verlos o que, estando ausente, solo tenga noticias de ustedes, sabré que siguen firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe del evangelio" (Filipenses 1:27).


Debemos ser firmes y luchar por la fe. Pablo escribe más adelante, "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús " (Filipenses 2:5).

Pablo está hablando de demostrar humildad y generosidad en las relaciones. También nos anima en Efesios 5:1 a ser "imitadores de Dios como hijos amados". Pues el mejor ejemplo es Jesús, ya que El mantuvo una actitud perfecta en cada situación.

Con la actitud podemos construir tanto el éxito como el fracaso, ya sea a nivel personal o colectivo es decir, de las personas que nos rodean.

“La actitud de Jesús nunca fue el ponerse a la defensiva o desalentar. Su objetivo era el de complacer al Padre en lugar de lograr sus propios planes (Juan 6:38). En medio de las pruebas, Jesús fue paciente. En medio del sufrimiento, Él estaba lleno de esperanza. En medio de la bendición, Él fue humilde. Incluso en medio de la burla, el abuso, y la hostilidad, Él "no respondía con maldición; …no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente" (1 Pedro 2:23).”

Por tanto, "nuestra actitud debe ser la misma que la de Cristo Jesús". Es decir, una actitud de abnegación, humildad y servicio. "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros" (Filipenses 2:3-4).

"Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Mateo 20:25-28).

De allí la importancia de “ser renovados en la actitud de nuestra mente constantemente” (Efesios 4:23) o como lo describe la Biblia Traducción Viviente: “Y en cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes.”


Así como el que mostremos el fruto del Espíritu Santo en todo tiempo (Gálatas 5:22-23), y los principios del amor establecidos en 1 Corintios 13.

Recordemos algo muy importante: a Dios no solo le interesa el resultado solamente sino también el como se llega a ello, es decir el corazón, la actitud con la que se hacen las cosas.

“Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. Efesios 4:31 (NTV)

En conclusión, busquemos cada día ser llenos de la presencia de Dios, permitamos que Su Espíritu gobierne nuestra mente, voluntad y decisiones, de esta manera nuestro carácter cambiará. “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio”. Gálatas 5:22.

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