ARMONIZANDO NUESTRO CORAZÓN

Estamos viviendo tiempos muy interesantes donde todo en lo que hemos creído se pone a prueba. Rumores de guerras, epidemias, muerte, divisiones, injusticias, deslealtades, etc., se confabulan a una para introducir en nuestros corazones el miedo y la desesperanza; el terror y la duda. Más sin embargo, para todos aquellos que hemos nacido de nuevo, el código que gobierna es el del reino de Dios. Bajo este reino son otras las leyes y circunstancias las que operan.

Por cierto, en muchas ocasiones hemos hablado de la importancia que tienen las palabras. De hecho, las escrituras nos enseñan que el poder de la vida y de la muerte esta en la lengua. Pero recordemos algo muy importante, la boca habla únicamente lo que guarda nuestro corazón. Es por eso que se nos dice: “De la abundancia del corazón, habla la boca” Mateo 12:34

Que nunca se nos olvide que el “ladrón” viene para robar, matar y destruir, usando como estrategia principal el MIEDO, el cual no es otra cosa que ausencia de fe.

Como podemos ver, el sistema que nos rodea esta confabulándose para robar lo más preciado que tenemos, nuestra FE. Es por eso que nuestro Papito Dios nos dice en:

Juan 14:27 _____________________________________________________

Juan 16:33 _____________________________________________________

Ezequiel 2:6 ____________________________________________________

Isaías 41:10 ____________________________________________________

Salmo 29:11 ____________________________________________________

Salmo 27:1 _____________________________________________________

1 Juan 4:4 ______________________________________________________

Sabías que hay 365 “NO TEMAS” en la Biblia, lo que quiere decir que hay un NO TEMAS para cada día del año. Por tanto, todo se trata de a quien decidamos CRERLE, dicho en otras palabras, todo es cuestión de FE. Si nuestro corazón esta alineado al corazón de Dios, entonces podremos vivir confiados. Pues todo lo que Dios diga así será. Si las palabras de nuestra boca tienen poder, cuanto más las palabras que salen de Dios, el creador del cielo y de la tierra. Entonces, nos resta descansar en su palabra.