LA FE COMO PROTECCIÓN

June 29, 2019

Leamos Efesios 6:16 “Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.”

 

La fe nos ayuda a ___________________________ los dardos del enemigo.

 

Desde la antigüedad hasta nuestros días, todo soldado que milita, ya sea en el ejército o la policía usa como protección un escudo y una coraza (chaleco antibalas) con el fin de protegerse.

En cuanto al escudo, del cual se hace aquí referencia, este medía 1,25 mt. de alto por 0,75 mt. de ancho y era de forma oblonga (alargada) cubierto con cuero. Era algo así como una “hoja de puerta” que protegía contra los dardos sumergidos en brea o algún material similar y que se encendían antes de ser disparados. Al chocar éstos contra los escudos sus puntas se embotaban (desafilaban) y sus llamas se extinguían. 

 

Como podemos ver, la función del escudo era detener el paso de cualquier dardo – flecha; desafilando y apagando el fuego de ellas, protegiendo de esta manera los órganos más importantes del cuerpo de la persona, especialmente, el corazón, pues un impacto en el o en sus venas y arterias principales, podría matarla en un minuto o dos. Por tanto, es muy importante saber el tiempo y la posición del escudo para ser efectivos al momento de protegerse a si mismo o para poder utilizarlo como estrategia de grupo.   

 

En el plano espiritual sucede exactamente lo mismo. Nuestro enemigo, el diablo, anda como león rugiente buscando a quien devorar. Y en su tarea, se ha equipado de “dardos” “proyectiles” llamados tribulación, angustia, persecución, hambre, mentiras, argumentos, engaños de muerte; listos para usarlos en nuestra contra, con el fin de ahogarnos en el mar de la DUDA.

 

Por ejemplo, el dardo del desánimo tiene como misión principal APAGAR tus momentos ÍNTIMOS con Dios, para llevarte a la esterilidad y muerte. Te intimida, atemoriza y hace que DUDES de TODO y de TODOS, aislándote completamente del grupo, de esta forma te conviertes en presa fácil de sus engaños.  

 

Proverbios 4:23  “Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón,
porque de él mana la vida.”

 

Con el ladrón no se negocia; si le permites la oportunidad del diálogo, de un pensamiento, un sentimiento negativo; en poco tiempo serás como migajas de pan en su boca. Su principal blanco es tu FE. Al robarte la FE, tu corazón queda al descubierto. 

 

Recuerda el caso de Eva en el Edén, una sola conversación con el enemigo, cambió el curso de la humanidad entera.

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